
Y en efecto. La preparé con la pasta de color negro (de tinta de calamar) que venden en Mercadona. Tanto por seguir la receta como por mis hijas, no me atreví a poner un poquito de guindilla, pero creo que el resultado podría ser fabuloso.
Por un lado cocí en agua con sal los macarrones y, cuando estaban al dente, mientras los colaba, en una sartén con abundante aceite de oliva, freí unos ajos. Cuando estaban tostados, añadí las gulas y, en un par de minutos, en una fuente aparte, serví los macarrones rociando por encima las gulas con todo el aceite.
Os lo recomiendo!!
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