11 nov. 2008

EL AJO

Llevo un montón de días sin poder subir nada a la página. Revisando las especias, me he dado cuenta que, hasta ahora, solo he puesto el jengibre y la semilla de amapola y he decidido empezar a poner información de especias siguiendo el orden alfabético.

Hoy toca el ajo. El ajo es una hoztaliza que se emplea con muchísima asiduidad en la cocina mediterránea. Perteneciente a la familia de las cebollas, el ajo es de hoja plana y alargada de hasta 30 cm. de longitud. El bulbo, de piel blanca, forma una "cabeza" a su vez dividida en "dientes". Es de sabor fuerte y algo picante.

Cada uno de sus dientes puede dar lugar a una planta nueva.
Aunque posee un origen incierto, se lo considera oriundo de Asia, desde donde se extendió a toda Europa, y desde allí hacia América, por medio de los conquistadores españoles.

En Egipto era consumido por los esclavos que trabajaban en la construcción de las pirámides, ya que se le atribuían propiedades fortificantes y revigorizantes.

Durante los tiempos de la Grecia y Roma antigua, era consumido principalmente por soldados, navegantes y campesinos. Los gladiadores eran muy aficionados a su consumo por las propiedades excitantes de la líbido que se le atribuían.

En la Edad Media ya se usaba con fines terapéuticos, generalmente para combatir enfermedades bacterianas.

Durante la Primera Guerra Mundial se empleó como antiséptico externo para desinfectar heridas cuando no se disponía de los antisépticos habituales.

En la actualidad es cultivado y consumido en todo el mundo y también utilizado como componente de muchas recetas farmacéuticas.

Para quitar el olor que deja el ajo en la boca podemos mascar una ramita de perejil o menta, o también café o clavos de esencia; otros recursos son beber zumo de limón o consumir productos lácteos como leche o yogur.

En la tienda puedes comprarlo bien en polvo (ajo crudo) o bien granulado (ajo frito) y queda perfecto en la elaboración de guisos, asados...

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