23 sept. 2008

EL CULTIVO DEL TE

El té crece en un árbol perenne que en estado salvaje puede llegar a medir unos diez metros de alto pero que, en el cultivo, no suele superar los dos metros de altura.
Además de sus apreciadas hojas, tiene delicadas flores de color blanco, crema o rosáceo que desprenden una delicada fragancia.
Hay dos grandes variedad botánicas: la Camelia sinensis (variedad china) y la Camelia assamica (en la zona india de Assam).
Para cosecharlo, se toman a mano las hojas jóvenes (en los de calidad superior, solo la hoja más alta y las dos siguientes) tras lo que tiene el lugar el secado.
A partir de aquí, según la manera de procesar las hojas, obtenemos los diferentes tipos de té y que identificamos con colores.
A grandes rasgos, definimos los siguientes:
Té verde: para inhibir la fermentación, es puesto a secar para eliminar la humedad. Se consume habitualmente en China y Japón y su sabor es delicado teniendo un aroma de connotaciones herbales.
Té negro: adquiere este color tras ser sometido a un proceso de oxidación. Para ello, se dejan las hojas en reposo en estancias húmedas para promover su fermentación, que se extiende entre tres y cinco horas. Fueron los británicos quienes implantaron la costumbre de mezclarlo con leche.
Té rojo: los chinos denominan así al Pu-Erh, una variedad originaria de Yunnan que se elabora a partir de té verde húmedo fermentado. La infusión que se obtiene se utiliza cada vez más en dietas por sus virtudes como "devorador de grasas".
Té azul: también denominado Oolong, son los tés semifermentados. Su secreto es que se obtiene a mitad del proceso de fermentación, que no dura más de dos horas. Por tanto, está entre el té verde y el negro.
Té blanco: recibe su nombre por el color pálido de sus brotes, muy ligeramente fermentados, y por el vello blanco que parece recubrir las hojas. Su elevado precio se debe a que se cosecha a mano sólo durante dos días en primavera, y se necesitan 80.000 brotes tiernos para obtener un cuarto de kilo de té.
Té amarillo: para lograr el característico color de esta rara variedad de té, las hojas se dejan madurar en lugar de fermentarlas. Su sabor puede ser un poco agrio, pero su aroma es fresco y limpio.

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